Cómo mejorar tu vida sexual

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Cómo mejorar tu vida sexual

El sexo es un aspecto esencial en la relación de pareja. Cuando la relación sexual va bien, el placer compartido hacen que tú y tu pareja os unáis más

El sexo es un aspecto esencial en la relación de pareja. Cuando la relación sexual va bien, el placer compartido hacen que tú y tu pareja se unan más, tanto física como emocionalmente. El sexo satisfactorio crea a largo plazo una relación más profunda, al mismo tiempo que implica pasarlo bien con tu chico/a.

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Problemas sexuales en la pareja

La mayoría de las parejas experimentan a lo largo de su vida problemas en el área sexual: eyaculación precoz, disfunción eréctil, penetración dolorosa, anorgasmia, etc. Sin embargo, el problema más común por el cual atienden a terapia de pareja es cuando uno de los miembros quiere más sexo que el otro/a.

Frecuentemente, la mujer requiere de más romanticismo antes de empezar a mostrar interés por el sexo, mientras que el hombre necesita de más sexo antes de que se pueda involucrar emocionalmente. Aunque no en todas las parejas ocurre así, cuando esta dinámica se da, suele convertirse en un gran problema. Al comienzo de la relación, la pareja normalmente tiene mucho sexo y ambas partes están felices con este “acuerdo”. Con el paso del tiempo, la pasión sexual comienza a bajar y las diferencias en los niveles de deseo de ambos miembros se hacen más patente. Esto se acompaña de sentimientos de decepción y desesperación. Algunas parejas rompen y buscan a alguien nuevo. Pero otras se mantienen unidas, apostando por una relación duradera donde el esfuerzo de los dos es fundamental.

Hombres y mujeres son diferentes

Comencemos con algunas diferencias biológicas:

Los órganos sexuales del hombre y la mujer son diferentes.
El hombre presenta altos niveles de testosterona y la mujer presenta altos niveles de estrógeno y progesterona.
Muchas mujeres presentan orgasmos múltiples mientras que este hecho se da en pocos casos en el hombre.
La mujer tiene capacidad de quedarse embarazada, dar a luz y amamantar.

Muchas de estas diferencias biológicas se ven reflejadas en diferencias psicológicas y comportamentales en el área sexual:

El hombre piensa en sexo más que la mujer.
El hombre tiende a excitarse con más facilidad que la mujer.
El hombre llega al orgasmo con más facilidad que la mujer a través de la penetración.
La mujer necesita intimar emocionalmente antes de tener sexo, mientras que el hombre se siente más unido emocionalmente una vez ha tenido sexo.

Aunque estas diferencias no se dan en todas las parejas, podemos afirmar que son reales en la gran mayoría. Otra gran verdad es que el hombre no entiende la sexualidad femenina y la mujer no comprende la sexualidad masculina. Por lo que se hace fundamental para una convivencia feliz y armoniosa la comprensión mutua. Mientras mejor nos comprendamos a nosotros mismos y a nuestra pareja, mejor podremos manejar estas diferencias de género de una forma constructiva.

A continuación vamos a señalar algunos pasos que te pueden ayudar a mejorar tu vida sexual:

HABLAR DE SEXO

Este aspecto es el más complicado de llevar a cabo para recuperar la vida sexual pero al mismo tiempo el más importante. Las parejas deben estar capacitadas para hablar de sus problemas sexuales de manera abierta y directa para que así, cada uno de ellos pueda comprender las preocupaciones del otro.

La forma de comunicarse en esta área es esencial para solucionar las diferencias en deseo, frecuencia e intensidad de ambos sexos. Una de las mejores formas de comenzar el dialogo es preguntar a tu pareja algo en concreto, para después simplemente escuchar. Te sugiero algunas preguntas:

¿Qué piensas de nuestra vida sexual?
¿Qué te excita?
¿Cómo te sientes cuando tenemos sexo?
Dime de alguna vez donde recuerdes un encuentro sexual especialmente bueno.
¿Qué te gustaría que yo hiciese más en el sexo?

Lo más difícil es escuchar lo que el otro/a tiene que decir y asimilarlo. La tentación es pensar que voy a responder mientras tu pareja está hablando e incluso puede llegar a interrumpirle. Ser capaz simplemente de escuchar es una gran estrategia comunicativa que puede ayudar no solo a una comunicación más efectiva sino también a la empatía y respeto mutuo.

RECUPERAR EL ROMANTICISMO

Este punto le corresponde mayoritariamente al hombre, teniendo en cuenta que es la mujer la que demanda gestos románticos. Existen miles de ideas para planear cosas románticas, y muchas de ellas no cuestan mucho. Aquí les propongo algunas de mis ideas favoritas:

Una cita nocturna.
Dejar notas románticas por la casa para que él/ella las encuentre.
Regalar un ramo de flores de manera sorprendente.
Mirarle profundamente a los ojos y decirle cuanto le quieres.
Acariciarle la cara.
Hacerle una cena especial.
Hacer algo que él/ella le ha estado pidiendo durante un tiempo.

Y en muchos casos, aquí está la parte más complicada: hacerlo sin esperar nada a cambio. Llevar esto a la práctica va a hacer que la relación se consolide, evitando resentimiento y recriminaciones

DATE CUENTA DE LO QUE TE EXCITA Y LO QUE NO

Este punto va dirigido al miembro de la pareja que presenta menos deseo sexual. Existe la idea equivocada de pensar que lo que nos excita o no depende de nuestra pareja, cuando cada uno de nosotros tenemos un rol activo sobre nuestro deseo sexual. Prestar atención y darnos cuenta de nuestro nivel de deseo sexual, nos va a ayudar a entender que tenemos gran control sobre él.

Observa qué pasa “fuera de la habitación” con respecto a tu deseo sexual. Quizá te parezca que lo excitado/a que estás depende de lo que tu pareja está haciendo o no está haciendo. O quizá te encuentras en un estado de completa apatía sexual y romántica.

Pero lo que si te puedo garantizar es que a cuanta más atención prestes a tu estado emocional y sexual interno, mayor capacidad tendrás de cambiar la manera de responder a tu pareja. Escúchate a ti mismo/a, lo que piensas, cómo lees el ambiente, olores, sabores, sonidos, sensaciones… Actuando así te sorprenderás a ti mismo/a diciendo que sí de manera más frecuente e incluso provocando el encuentro sexual.

Cristina Blanco

Psicóloga